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jueves, 13 de febrero de 2014

1.2.6

1 año
2 meses
6 días
Ese es el tiempo que hace que compartimos nuestras vidas.
Ese es el tiempo en el que hemos tenido mejores y peores momentos, pero siempre hemos estado juntos.
Es el tiempo que hemos compartido todo el uno con el otro.
Recuerdo aquella tarde noche de noviembre, fría, pero no necesitaba abrigo, los nervios por conocerte me tenían como si fuese agosto, a sabiendas que habíamos acordado ser sólo amigos, que no iba a pasar nada entre nosotros, a pesar de todo eso, la pequeña decepción en mi interior, apenas fue perceptible desde el momento en que te vi. Que me pusieras al borde de un ataque de nervios creyendo que algo horrible te había pasado, hoy, nos sirve como gran anécdota, echar la vista hacia atrás y recordar esa tarde siempre me dibuja una sonrisa, aunque a veces no sea visible, siempre ocurre. El momento en el que te agarré cuando estabas a punto de caer, aunque suene cursi, y probablemente se me halla pegado de algún sitio, pero justo en ese momento, justo cuando te cogí el brazo y te vi sonreír por el resbalón todo mi cuerpo sintió una descarga de electricidad.
Nunca te lo he dicho, pero si tardaba tanto en preparar la cena, a parte de por que me estaba encantando pasar el rato contigo, es por que tenía pánico a que quisieras que cumpliera el trato de llevarte a casa.
Dicen que todo pasa por algo, que toda acción tiene una reacción igual y opuesta, pero sinceramente, no se que he debido hacer antes para que ahora esté así, realmente sigue viniéndome de vez en cuando la idea a la cabeza que tarde o temprano te darás cuenta que eres demasiado para mí y te perderé para siempre. Aunque siempre hay una cosa que hace que esa sensación desaparezca, cada vez que tu me miras a los ojos y me dices que me quieres.
La primera vez que me lo dijiste todos los alquimistas del mundo debieron envidiarte, pues me convertiste en un enorme montón de gelatina, completamente por sorpresa, no esperaba oírlo, y menos cuando habitualmente el que se precipita en decirlo soy yo.
Has tenido la habilidad de conseguir que me tome las cosas contigo con una calma que nunca había tenido. Creo que ese es el motivo por el que cuando discutimos, apenas duele, apenas cuesta pasar página, por que creo que tengo muy claro que ésta es mi relación, que tu eres mi musa, mi final de trayecto.
Eres la persona por la que renuncio a sueños y deseos, eres la persona que hace que me levante cuando no quiero salir de la cama, eres la persona que hace que me meta en la cama solo para abrazarnos cuando quiero hacer mil cosas más, eres la persona que hace que repase mis directrices y prioridades, eres la mujer que quiero ver al despertar y al dormirme.
Eres esa persona que nunca quiero perder en mi vida.
Llegaste hace poco, pero no pienso dejar que estés de paso, quiero que te quedes por siempre, llegaste a tu trono en mi corazón y no pienso dejar que lo abandones, no pienso dejar que abdiques jamás, este cargo es vitalicio y no pienso dejar que eso cambie.
Yo me quedo para siempre con mi Reina y su bandera decía una canción, y aunque cuando la escuché la primera vez creía saber que significaba, fue hace un par de semanas cuando al oír esa canción en el coche se me pusieron los pelos de punta, hizo que todo lo que creía entender y sentir se diera la vuelta quedando todo mucho más claro que antes.
Se que puede parecerte una idiotez, pero a cada caricia aunque no te lo creas, haces que me sienta más querido que nunca.
Quiero que sepas que tú, señorita López, tú me completas, me haces sentir vivo, me haces saber que nunca podré amar a nadie como te amo a ti.
Solo despedirme diciéndote tres letras que espero sepas que significan.
ILD